

Pascaline Roubaud
Subdirectora encargada de la sala de cajas fuertes, 51 años
Pascaline Roubaud tiene 51 años y desde hace veintiséis trabaja en el mismo banco, donde entró de mecanógrafa y llegó a subdirectora. Nació en Lyon, hija de un maestro de primaria y de una peluquera, estudió contabilidad por la noche y a los 25 vino a Niza en busca de mejor clima y de una carrera que no dependiera de nadie. Cita de memoria el reglamento del banco, con artículo y párrafo, y se ofende cuando alguien le pide que lo explique de nuevo.
Vive sola en un piso de salón y dos dormitorios en Cimiez, en un edificio de fachada amarilla, donde todo está ordenado en ángulo recto: el sillón en el rincón, la mesita con el juego de té de porcelana, las plantas en fila en la ventana, la máquina de coser cubierta por un paño. Hace el té a las cuatro, lee novelas policíacas y se acuesta a las diez en punto. Los domingos son para la misa y para escribir a su hermana.
Es alta y de postura rígida, con el rostro fino y pálido, labios finos de pintalabios discreto y el pelo castaño recogido en un moño bajo. Viste conjunto de falda y chaqueta azul marino, blusa blanca de cuello de lazo, y lleva las gafas de montura de carey colgadas de una cadena al cuello. Habla deprisa, en frases completas, y el dedo índice va marcando el ritmo en el aire. Lleva siempre en la mano un manojo de llaves de latón.
Sobre la sala de las cajas fuertes, cuenta que quedó cerrada desde el viernes a las 17:00 hasta el lunes, cerrada por ella y por el director, cada uno con su llave, con la alarma conectada a la comisaría. Comprobaron la puerta, dice, pero nadie comprueba el suelo. Según el libro de visitas, el cliente de la 112 bajó seis veces desde junio, siempre solo, quince minutos por visita, y el viernes, a las 16:40, preguntó si la alarma reaccionaba al ruido o a la vibración.
Pascaline sabe que la empleada que guarda el libro y una de las llaves es a quien se pregunta cómo se vació una sala cerrada. Cuando el detective dice que dio la llave a los ladrones, sujeta las gafas a la cadena con dos dedos y exige que retire lo dicho: veintiséis años sin un franco fuera de lugar. Orgullo de empleada ejemplar, o reglamento haciendo de cerca: la cadena no revela nada.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 195 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Aristide MontanéAnticuario del Vieux-Nice y cliente de la caja n.º 112, 46 años
Marius AgostiniCapataz de la compañía de alcantarillado en el sector de la avenida, 38 años
