

Elio Partanna
Albañil que cambió las tejas y el canalón del oratorio, 31 años
Elio Partanna tiene 31 años y vive de poner tejas, canalones y coraje en tejados que otros temen pisar. Nació en el barrio de Ballarò, en Palermo, hijo de un vendedor de pescado y de una costurera, dejó la escuela a los 14 y aprendió el oficio con un tío albañil. Hoy está casado y tiene una deuda de herramientas que paga todos los meses con el orgullo de quien solo le debe al dueño de la tienda.
Pasa los días de lunes a sábado en un patio de materiales de construcción detrás de la estación, donde guarda sacos de cal, pilas de tejas, una hormigonera vieja, carretillas y una palangana de hierro con agua en la que se lava las manos antes del almuerzo. Vive a dos calles de allí, en un piso bajo de una habitación, y se afeita solo los domingos. Bromea con todos y cuenta chistes que no hacen reír a nadie, lo que no le impide repetirlos.
Es bajo y musculoso, de rostro quemado por el sol, barba de dos días y ojos verdes siempre enrojecidos de sueño. El pelo castaño es rizado y despeinado, la camiseta de algodón está manchada de cal y el pantalón de trabajo, remendado en las rodillas, tiene los bolsillos llenos de clavos. Se quita la gorra de tela cuando habla con una mujer mayor y la retuerce entre las manos despellejadas cuando miente.
Sobre el oratoriooratorio Capilla pequeña o sala de oración, a menudo a cargo de una cofradía, distinta de la iglesia parroquial., cuenta que cambió las tejas y el canalón, dos semanas allá arriba, y que terminó el jueves, faltando solo ir a buscar la escalera. Sobre la noche del temporal, dice que se quedó en casa, con su mujer, y se acostó a las 23:00, porque nadie sale con un tiempo así. Sobre la sacristana, comenta que vive pegada al oratorio y no oyó nada, y que, cuando pasó a las 7:00, su puerta tenía candado por fuera.
Elio sabe que el albañil que dejó el material en el callejón, bajo la ventana de atrás, es de quien se pregunta cómo entró alguien. Cuando el detective dice que sacó el cuadro, la gorra de tela se retuerce entre las manos despellejadas y jura, en voz alta, que pone tejas en iglesias y no saca santos de altares. Susto de hombre sencillo, o ruido para tapar la pregunta siguiente: la gorra retorcida no distingue.


Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 193 de 200.
El caso
Los otros sospechosos
Agata MirabellaSacristana del oratorio, que vive en la casa pegada a él, 66 años
Tindaro LojaconoRestaurador y fabricante de marcos de la Via Alloro, contratado para presupuestar la limpieza del cuadro, 44 años
