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El loft en Nueva York, con el cuarto oscuro improvisado y los tendederos de fotografías
Maxine Oberlin

Maxine Oberlin

Fotógrafa estadounidense de una revista de automovilismo, 31 años

Maxine Oberlin tiene 31 años y ocho de ellos pasados tras una cámara, en los boxes de la mitad de los circuitos de América. Nació en Dayton, Ohio, hija de un mecánico de aviación, y aprendió a revelar película en la cocina de su madre. Empezó fotografiando coches de calle para un periódico de barrio y subió, foto a foto, hasta una revista de automovilismo de Nueva York. Es la única mujer en los boxes de muchas de las carreras que cubre, y dice que cada foto le cuesta el doble.

En Nueva York vive en un loft cerca del río, con un cuarto oscuro improvisado en el baño, una mesa de luz cubierta de negativos y una ventana alta con vistas a las grúas del puerto. Los tendederos de fotografías cruzan la sala de punta a punta. La nevera guarda más película que comida. Duerme tarde, se levanta tarde y jura que la luz del mediodía arruina cualquier retrato.

Es delgada y alta, de pelo rojo corto y ondulado, pecas en el rostro y pintalabios rojo. Viste blusa blanca de mangas remangadas, pantalón pitillo negro y bailarinas, para andar por cualquier pista. Al cuello, la cámara de doble visor, que solo se quita para dormir. Al hombro, el bolso de cuero del equipo, lleno de objetivos envueltos en franela. Rápida, irónica, mide las palabras como mide la luz.

Sobre el campeón, cuenta la parte que vio. A las 20:48 sonó el teléfono de la habitación, él escuchó y repitió el recado, se puso la chaqueta y salió a las 20:51. Ella se quedó guardando los objetivos. Cuenta también que, a las 17:00, en el garaje, el director del equipo pidió dinero por adelantado a gritos, y que el campeón respondió que no era un banco. Cuando el detective sugiere que ella lo montó todo para vender una fotografía, responde que no existe ninguna foto y que debería preguntar bien.

Puede ser la ironía de una profesional acostumbrada a que desconfíen de ella por ser mujer en un mundo de hombres. Puede ser el escudo de quien controla cada palabra para no mostrar lo que siente. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

La cámara de doble visor que solo se quita para dormir
La cámara de doble visor que solo se quita para dormir
El bolso de cuero del equipo, lleno de objetivos envueltos en franela
El bolso de cuero del equipo, lleno de objetivos envueltos en franela
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Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 173 de 200.

El caso

Los otros sospechosos