El curry envenenado de la fiesta de verano de Wakayama
Wakayama, Japón, 1998
Este caso es una obra de ficción. Los personajes, nombres, lugares y acontecimientos del juego no retratan a personas reales. El relato de abajo es un resumen factual, con fuentes públicas, del caso que sirvió de inspiración.
El 25 de julio de 1998, los vecinos del barrio de Sonobe, en la ciudad de Wakayama, celebraron su fiesta de verano. Unas vecinas prepararon por la mañana una gran olla de curry para la cena comunitaria y se turnaron para vigilarla en un garaje de la calle. Poco después de la cena, decenas de personas empezaron a vomitar: 67 fueron llevadas al hospital y cuatro murieron, entre ellas el presidente y el vicepresidente de la asociación de vecinos, un niño de 10 años y una adolescente de 16.
Al principio se habló de comida en mal estado, pero los análisis encontraron arsénico en el curry, más de cien gramos según la acusación. En octubre la policía detuvo a Masumi Hayashi, entonces de 37 años, vecina del barrio y casada con un exfumigador, lo que le daba acceso al veneno. El matrimonio ya estaba siendo investigado por fraudes de seguros, y a ella se la acusó también de intentos anteriores de envenenamiento para cobrar indemnizaciones. Un testigo dijo haberla visto junto a la olla, un vaso de papel con restos de arsénico apareció en la basura de la fiesta, y análisis con radiación de sincrotrón compararon ese arsénico con el hallado en su casa.
Fuentes
- en.wikipedia.org/wiki/Wakayama_curry-poisoning_incident
- info.japantimes.co.jp/weekly/news/nn2009/nn20090425a1.htm
- washingtontimes.com/news/2009/apr/21/japan-upholds-death-penalty-in-curry-poisoning/
- jiadep.org/Wakayma_Case.html
- malaymail.com/amp/news/world/2025/03/29/japans-retrial-system-under-scrutiny-as-son-fights-for-death-row-mothers-case/171185
En el juego

La olla de la fiesta
Barrio residencial de Wakayama, domingo, 9:00. En la fiesta de verano del sábado, la asociación de vecinos sirvió a las 18:00 un curry cocinado por la mañana y guardado en un garaje de la calle.
Ella siempre se declaró inocente y nunca confesó. En 2002 el tribunal de Wakayama la condenó a muerte, y el Tribunal Supremo de Japón confirmó la pena en abril de 2009, afirmando que las pruebas indirectas no dejaban duda razonable, aunque nunca se esclareció ningún motivo. Los tribunales rechazaron las peticiones de nuevo juicio de la defensa, y el caso sigue discutiéndose en Japón como ejemplo de condena sin prueba directa.