Los falsos diarios de Hitler
Hamburgo, Alemania Occidental, 1983
Este caso es una obra de ficción. Los personajes, nombres, lugares y acontecimientos del juego no retratan a personas reales. El relato de abajo es un resumen factual, con fuentes públicas, del caso que sirvió de inspiración.
Entre 1981 y 1983, el semanario Stern, de Hamburgo, compró en secreto 62 cuadernos atribuidos a Adolf Hitler, pagando cerca de 9,3 millones de marcos. El reportero Gerd Heidemann los recibía de un comerciante de objetos nazis de Stuttgart, que se presentaba como Konrad Fischer. La historia contada era que los cuadernos habían sobrevivido a la caída de un avión que salió de Berlín en abril de 1945 y cayó cerca de Dresde, y que llegaban del Este de manos de un hermano del comerciante, supuestamente general del ejército de Alemania Oriental. Para guardar el secreto, la editorial no sometió los cuadernos a un peritaje completo antes de la compra.
El 25 de abril de 1983, Stern anunció el hallazgo en una rueda de prensa abarrotada, y el 28 de abril empezó a publicar extractos, con derechos vendidos a periódicos de otros países. Historiadores que antes habían aprobado los cuadernos empezaron a dudar en público. El 6 de mayo, el Archivo Federal y el laboratorio de la policía federal alemana declararon el fraude: bajo luz ultravioleta el papel tenía blanqueador óptico, usado solo después de la guerra, la encuadernación llevaba hilos sintéticos de posguerra y el texto copiaba, con los mismos errores, una recopilación publicada de los discursos de Hitler.
Fuentes
En el juego

Luz Negra
Hamburgo, domingo 24 de abril de 1983, 21:00. En una sala cerrada con llave de la revista semanal Kompass, sesenta cuadernos de tapas negras esperan en una caja fuerte: los "diarios secretos del dictador" que llevó a Alemania a la guerra.
El falsificador era Konrad Kujau, pintor y comerciante de Stuttgart nacido en Alemania Oriental, que escribía los cuadernos a mano, pegaba iniciales compradas en una tienda y envejecía las páginas con té; su hermano trabajaba, en realidad, como mozo de equipajes en el ferrocarril. En julio de 1985, un tribunal de Hamburgo condenó a Kujau a cuatro años y seis meses de prisión y a Heidemann a cuatro años y ocho meses, por haber desviado parte del dinero de la revista. Los redactores jefe de Stern dimitieron, y el caso se convirtió en uno de los mayores escándalos de la prensa alemana.