El "Spygate" de la Fórmula 1
Inglaterra e Italia, 2007
Este caso es una obra de ficción. Los personajes, nombres, lugares y acontecimientos del juego no retratan a personas reales. El relato de abajo es un resumen factual, con fuentes públicas, del caso que sirvió de inspiración.
En febrero de 2007, el mecánico inglés Nigel Stepney, que había sido jefe de mecánicos de Ferrari y formaba parte del equipo ganador de finales de los años 1990, dejó las carreras y pasó a un cargo de desarrollo en la fábrica, tras decir en público que estaba descontento con la reorganización del equipo. En junio, Ferrari presentó una denuncia contra él ante la justicia de Módena y, el 3 de julio, lo despidió.
Ese mismo día, Ferrari anunció una acción contra un ingeniero de McLaren, el diseñador jefe Mike Coughlan. Según la acusación, tenía en casa unas 780 páginas de documentos técnicos de Ferrari, y su esposa había llevado el material a una copistería cerca de Woking, en Inglaterra. Un empleado de la tienda notó que los papeles eran confidenciales de Ferrari y avisó a la sede del equipo en Italia, que hasta entonces no sabía de la filtración. Un registro en la casa del ingeniero encontró los documentos, y McLaren lo suspendió.
Fuentes
En el juego

Caja de kart
Turín, lunes, 25 de junio de 2007, 22:00. En la sala de reuniones de la fábrica de la Scuderia Ardesia, dos hojas impresas descansan sobre la mesa: el plano del fondo del coche de 2007 y la tabla de distribución de peso.
En una primera audiencia, el 26 de julio, la federación internacional concluyó que McLaren tenía la información, pero no la sancionó por falta de prueba de uso. En septiembre surgieron correos electrónicos entre pilotos del equipo que mostraban que datos de Ferrari habían circulado internamente, y el 13 de septiembre de 2007 McLaren fue excluida del campeonato de constructores y multada con 100 millones de dólares, la mayor multa de la historia del deporte. Stepney admitió ante la federación haber pasado información y, en 2010, fue condenado en Italia a un año y ocho meses, pena que nunca llegó a cumplir.