Los asesinatos de Andrew y Abby Borden
Fall River, Massachusetts, agosto de 1892
Este caso es una obra de ficción. Los personajes, nombres, lugares y acontecimientos del juego no retratan a personas reales. El relato de abajo es un resumen factual, con fuentes públicas, del caso que sirvió de inspiración.
En la mañana del 4 de agosto de 1892, el comerciante y banquero Andrew Borden y su segunda esposa, Abby, fueron asesinados a golpes de un instrumento cortante, probablemente una hachuela, dentro de su casa, en Fall River. Abby murió hacia las 9:30, en el cuarto de huéspedes del piso de arriba; Andrew, hacia las 11:00, en el sofá de la sala. La criada, Bridget Sullivan, lavaba las ventanas y después descansaba en su cuarto del desván. La hija menor, Lizzie Borden, de 32 años, dijo que la madrastra había salido tras recibir una nota de una enferma (la nota nunca apareció) y que ella misma había estado en el granero a la hora de la muerte del padre.
Las sospechas recayeron sobre Lizzie. La víspera, al parecer, intentó comprar ácido prúsico en una farmacia, diciendo que era para limpiar una capa de piel, y el farmacéutico se negó; toda la casa había enfermado días antes. Una amiga de la familia contó haber visto a Lizzie quemar un vestido en la estufa de la cocina días después del crimen, diciendo que estaba manchado de pintura. En el sótano, la policía encontró una cabeza de hachuela con el mango roto, pero nunca probó que fuera el arma.
Fuentes
En el juego

Botones en las cenizas
Fall River, Massachusetts, lunes 8 de agosto de 1892, 10:00. El jueves pasado, el banquero Josiah Crandall, de 69 años, y su esposa, Lucinda, de 64, fueron asesinados dentro de su casa.
Lizzie fue detenida una semana después y juzgada en New Bedford a partir de junio de 1893; el juez excluyó la prueba de la farmacia, y el jurado la absolvió el 20 de junio, tras poco más de una hora. Nadie más fue acusado y el caso sigue oficialmente sin resolver. El juego toma prestados la casa cerrada con llave, la nota que no existió, la coartada del granero y el vestido quemado; los personajes, las pruebas y el desenlace son ficción.