Confessd
Volver
Inspirado en un caso real

La muerte de William Desmond Taylor

Los Ángeles, Estados Unidos, 1922

Este caso es una obra de ficción. Los personajes, nombres, lugares y acontecimientos del juego no retratan a personas reales. El relato de abajo es un resumen factual, con fuentes públicas, del caso que sirvió de inspiración.

En la mañana del jueves 2 de febrero de 1922, el criado Henry Peavey encontró muerto en su bungaló de Alvarado Court, en Westlake, al director de cine William Desmond Taylor, de 49 años, nacido en Irlanda y autor de unas sesenta películas mudas. Un hombre que se presentó como médico examinó el cuerpo por encima, declaró una hemorragia de estómago y nunca más volvió a ser visto. Solo cuando los peritos dieron la vuelta al cuerpo apareció un disparo en la espalda, de un arma de pequeño calibre que no estaba en el lugar. La muerte se fijó hacia las 19:50 de la noche anterior, y la cartera con 78 dólares, el reloj y un anillo de brillantes seguían con él.

La última persona que lo vio con vida fue la actriz de comedia Mabel Normand, que salió del bungaló a las 19:45 llevándose un libro prestado. La policía también investigó al ex criado Edward Sands, que había falsificado cheques de Taylor y desapareció tras el crimen, y a la joven estrella Mary Miles Minter, de 19 años, cuyas cartas de amor al director aparecieron en el bungaló y fueron publicadas por los periódicos. Su madre, Charlotte Shelby, se convirtió en la sospechosa preferida de muchos autores: tendría un revólver .38 poco común, con munición parecida a la del crimen, y dio a la policía declaraciones consideradas evasivas.

Fuentes

En el juego

La gorra en el seto

Los Ángeles, jueves 2 de febrero de 1922, 11:00. En un patio de bungalós de Westlake, el director de cine Lorcan Kilbride, de 49 años, fue hallado a las 7:30 caído detrás del escritorio de su despacho.

Se perdieron pruebas por fallos en la escena del crimen y, con los años, los archivos del caso desaparecieron. Los fiscales de Los Ángeles se negaron a acusar a Shelby por falta de pruebas, y nadie fue juzgado. El escándalo, sumado a otros de la época, llevó a los estudios a incluir cláusulas de moralidad en los contratos de los actores. La muerte de Taylor sigue oficialmente sin resolver.