Confessd
Volver
La sala de consulta de la biblioteca del museo, con la mesa de tablero verde
Maren Lunde

Maren Lunde

Conservadora adjunta del museo, 34 años

Maren Lunde tiene 34 años y es conservadora adjunta del museo. Nació en Bergen, hija de una profesora de historia y de un auxiliar de vuelo, y llegó a Oslo para estudiar historia del arte, con una beca y una carpeta de apuntes que nunca soltó. Hizo una maestría sobre pintores nórdicos de finales del siglo diecinueve, y fue una de las cinco personas del país que leyeron la obra completa del artista de la exposición, en tres idiomas.

Trabaja en la sala de consulta de la biblioteca del museo, una habitación larga de estanterías de roble, mesa de lectura con tablero verde y ventanas altas que dan al patio interior. Allí están los catálogos, las cartas del pintor y los cuadernos de préstamo, y ella sabe de memoria en qué estante está cada cosa. Toma té de jengibre en una taza descascarada, apaga la luz principal y trabaja con la lámpara de mesa. Dice que el museo es el único lugar donde el ruido de la ciudad llega amortiguado.

Tiene la piel muy clara, el pelo pelirrojo largo recogido en un moño deshecho y ojeras hondas. Usa gafas redondas de montura de carey, un cárdigan largo color vino sobre un jersey de cuello alto negro y un cordón con la credencial del museo. Anda con una carpeta de papeles apretada contra el pecho, como si alguien pudiera quitársela. Es inteligente, precisa e irónica cuando tiene miedo, y defiende el cuadro como si fuera suyo.

Sobre el cambio de sala, su versión es clara: quien decidió llevar El Puente Rojo a la sala 10 fue el montador, Rune Vik, que dijo que la luz de la ventana realzaba el rojo y midió la ventana él mismo, dos veces. Ella quería el cuadro lejos de la calle, pero a la dirección le gustó la idea. Sobre la noche, dice que estaba en casa, durmiendo, como cualquier persona sensata un sábado, y que se enteró de todo por teléfono, a las siete. Recuerda que el cambio salió en los periódicos de la semana, con foto y todo, y que la dirección quería turistas olímpicos y consiguió ladrones.

Maren sabe que quien cuida una tela desde hace seis años es el primero al que se mira cuando desaparece. Cuando el detective sugiere que ella entregó el cuadro, la ironía pierde el aliento y ella dice que conoce cada grieta de esa tela: si el señor quiere un culpable fácil, que busque en otra sala. Puede ser el amor de quien protege lo suyo. Puede ser alguien que prefiere no explicar dónde estuvo. El detective tendrá que decidir cuál de las dos.

Las gafas redondas de montura de carey
Las gafas redondas de montura de carey
El cárdigan largo color vino sobre el jersey de cuello alto negro
El cárdigan largo color vino sobre el jersey de cuello alto negro
Jugar

Los casos se desbloquean en orden, como niveles. Este es el caso 118 de 200.

El caso

Los otros sospechosos