El asesinato de Grigori Rasputín
Petrogrado, Rusia, 1916
Este caso es una obra de ficción. Los personajes, nombres, lugares y acontecimientos del juego no retratan a personas reales. El relato de abajo es un resumen factual, con fuentes públicas, del caso que sirvió de inspiración.
Grigori Rasputín, campesino siberiano tenido por curandero y hombre santo, ganó enorme influencia sobre la emperatriz Alexandra porque ella creía que solo él aliviaba la hemofilia del heredero del trono. En plena Primera Guerra Mundial, la nobleza y parte de la Duma lo culpaban del descrédito de la familia imperial y de la elección de ministros. En la madrugada del 17 de diciembre de 1916 según el calendario ruso (30 de diciembre en el calendario gregoriano), fue atraído al palacio de la familia Yusúpov, a orillas del canal Moika, en Petrogrado, por el príncipe Félix Yusúpov.
Según los relatos de los propios conspiradores, entre ellos el gran duque Dmitri Pávlovich y el diputado Vladímir Purishkévich, Rasputín fue llevado a una sala del sótano y recibió dulces y vino que habrían sido envenenados con cianuro, mientras un gramófono sonaba en el piso de arriba para simular una fiesta. Como el veneno no hizo efecto, el príncipe le disparó, y hubo otros disparos en el patio. Un policía que oyó los tiros fue despistado con la historia de un perro muerto. El cuerpo fue llevado en automóvil y arrojado desde un puente al río Malaya Nevka; una bota y manchas de sangre en el parapeto orientaron la búsqueda, y el cuerpo apareció bajo el hielo unos dos días después.
Fuentes
En el juego

Hielo en el Canal
Petrogrado, diciembre de 1916, sábado, 11:00. Veinte grados bajo cero. A las 8:00, la policía del río sacó de debajo del hielo, cerca del puente de las islas, el cuerpo de un hombre de barba larga.
Los asesinos nunca fueron juzgados: el zar mandó al gran duque al frente persa y al príncipe a una de sus propiedades en el campo, y pocos meses después la Revolución de Febrero derribó la monarquía. Hasta hoy se discuten los detalles. La autopsia no confirmó con seguridad el envenenamiento, hay desacuerdo sobre si Rasputín aún estaba vivo al caer al agua y algunos historiadores sostienen que un agente del servicio secreto británico habría participado en el crimen, versión nunca comprobada.