Confessd
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Inspirado en un caso real

La desaparición de Agatha Christie

Surrey y Yorkshire, Inglaterra, 1926

Este caso es una obra de ficción. Los personajes, nombres, lugares y acontecimientos del juego no retratan a personas reales. El relato de abajo es un resumen factual, con fuentes públicas, del caso que sirvió de inspiración.

En agosto de 1926, pocos meses después de la muerte de su madre, la escritora Agatha Christie, entonces de 36 años y ya conocida por sus novelas policiales, oyó de su marido, Archibald Christie, que estaba enamorado de otra mujer, Nancy Neele, y quería el divorcio. El viernes 3 de diciembre de 1926, los dos discutieron en casa, en Sunningdale, en el condado de Berkshire, y él salió a pasar el fin de semana con unos amigos, en un grupo que incluía a su amante. Tarde por la noche, Agatha salió en coche y no volvió.

A la mañana siguiente, su coche, un Morris Cowley, fue hallado en Newlands Corner, en Surrey, al borde de una cantera de tiza, con los faros encendidos, ropa y un carné de conducir vencido dentro. La desaparición fue noticia en todo el mundo: el ministro del Interior presionó a la policía, un periódico ofreció 100 libras de recompensa, y más de mil policías, miles de voluntarios y, por primera vez en una búsqueda civil, aviones peinaron la región. Se temió que se hubiera ahogado en un lago cercano, el marido empezó a ser visto con desconfianza y el escritor Arthur Conan Doyle le entregó un guante suyo a una médium.

Fuentes

En el juego

Faros Encendidos

Sunningdale, Inglaterra, miércoles 8 de diciembre de 1926, 21:00. Hace cinco días, la novelista Leonora Vesey, de 36 años, salió de casa en coche un viernes por la noche y nadie volvió a verla.

El 14 de diciembre fue hallada en un hotel balneario de Harrogate, en Yorkshire, a casi 300 kilómetros de casa, registrada con el apellido de la amante de su marido, como una señora llegada de Ciudad del Cabo; el marido fue llamado y la reconoció. Dos médicos certificaron pérdida de memoria, y su autobiografía no dice una palabra sobre esos once días. Las explicaciones siguen divididas entre un estado de fuga disociativa, un colapso nervioso y un plan para avergonzar al marido. El divorcio llegó en 1928.